Las guitarras Gibson comienzan en una gran máquina cepilladora, donde los listones de arce y caoba son cortados. Antes de que sean apilados, son analizados para determinar la humedad. Poco después entran en los hornos de secado lento. Luego van a los hornos donde se les absorben toda la humedad liberada por la madera.
Tanto en el depósito como en el resto de la fábrica, un sistema de irrigación aérea pulveriza agua en el ambiente periódicamente para mantener el interior del edificio con una humedad del 45%. Un proceso perfecto para preservar las cualidades de la madera, que hacen de Gibson una marca tan destacada.
“La madera es inspeccionada por todas las impurezas o problemas como nudos o agujeros", explica el supervisor Joe McGee, un veterano que lleva 13 años en Gibson. "Antes de apilarlos en la pila correcta, también graduamos el arce, desde un grado plano a un AAAA, o con un dibujo con flama o enrulado (“flame” o “quilted”)”.
McGee, como muchas de las personas que trabajan en Gibson, es amistoso y desde hace mucho tiempo es un enamorado de las guitarras. De hecho, Joe posee una Firebird y una Les Paul, y se enorgullece del rol que le ha tocado creando algunos de los más adorados instrumentos del mundo.
Ahora un operador con una moto elevadora carga los listones de madera ya graduados en una gigantesca CNC (cortadora de control numérico informatizada) donde se puede ver cómo los trozos de madera se convierten en una docena de cuerpos de SG al mismo tiempo.
El arce flameado tiene un proceso un poco más complicado. Estos listones se cortan al medio y se ensamblan en espejo para que luzca con el clásico estilo de una Les Paul Standard. Una gran máquina, muy antigua, llamada “la rueda de encolar”, la cual se asemeja en versión industrial a la rueda de un viejo ferry del Mississippi, aprieta las tapas de arce con cola fresca en sus tres brazos con 30 cuerpos a la vez, y les da unas vueltas para que éstas sequen.
Cuando la unión de la tapa ensamblada se seca, la encolan a la parte trasera de caoba y la colocan en una gran prensa para asegurar que ambas partes se adhieran.
Solo una sierra de cinta ayuda con el corte de los mástiles, este es otro trabajo importante para la gran cepilladora.
Manos firmes y ojos atentos son las herramientas cruciales en este trabajo. Será éste proceso el que transforme los largos tablones de madera llamados “mástiles blancos” en el eventual hogar de diapasón y trastes. Una pequeña canaleta es realizada en cada mástil para instalar una varilla o “alma” en cada uno de ellos.
Los diapasones (fingerboards) también son creados aquí: recortando sus formas de palo rosa de la India o ébano.Algunos llegan cortados casi con la forma definitiva, otro lo hacen cortados en bruto.